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Células madre: presente y futuro de la medicina

19:23
Tienen el potencial de reproducirse infinitamente y, en determinadas condiciones, pueden convertirse en cualquiera de los órganos y tejidos del cuerpo humano. Entre el mito y la ciencia las células madre son una especie de Santo Grial que todo lo cura, pero como sucede en esta leyenda el camino no es fácil. Y la realidad es que ese brillante y prometedor futuro se ha encontrado hasta el momento con numerosos obstáculos que, poco a poco, parece que comienzan a despejarse.

«En el campo experimental –explica Ramón Llull, investigador, cirujano plástico y director de STEM Center– los estudios eran muy esperanzadores, pero cuando comenzaron a transferirse al ser humano siempre nos encontrábamos con el problema de las fuentes para conseguir este tipo de células. Había que hallar una que fuera abundante, rica, accesoria y accesible para diseñar y desarrollar nuevas terapias».

«A principios de los 90 empecé a trabajar en la Universidad de Pittsburg (Pennsylvania, EEUU) –comenta este investigador–, formando parte de un equipo que estudiaba el cáncer y la biología del trasplante y nos dimos cuenta que teníamos la necesidad de células para poder construir y desarrollar nuevas terapias. Recurrimos a la sangre, a la médula ósea, al músculo, pero son fuentes muy limitadas y su extracción no es gratuita para el paciente».

«Sabíamos –continúa el doctor– que la solución estaba en encontra células que pudieran tener una función terapéutica en algún tejido abundante y accesorio como es el adiposo. Y en el año 96 encontramos las células madre derivadas de la grasa. Observamos, también, que tenían la capacidad de reparar, formar vasos y controlar los procesos inflamatorios. Y lo primero que nos sorprendió fue que un tejido conocido sólo como almacén de grasa contuviera una cantidad tan grande de este tipo de células».

El tejido adiposo, abundante ocasionalmente en nuestro organismo, es un tejido del que se puede prescindir sin consecuencias. La grasa se puede extraer fácilmente mediante técnicas de liposucción y contiene numerosas células con capacidades regenerativas y reguladoras de la inmunidad y la inflamación. «La primera manera de usarlas –explica Llull– fue como material de relleno que nos permitiera reconstruir defectos del contorno corporal, enfrentándonos a un problema no resuelto de la cirugía plástica, porque el inconveniente es que el tejido adiposo cuando es implantado por sí solo no prende, se muere, pero si se le añaden estas células se preserva su viabilidad».

Además de la cirugía reconstructiva –como puede ser la de mama tras su amputación por cáncer–, las células madre obtenidas de esta fuente alternativa poseen un gran potencial terapéutico reparando ligamentos, consolidando fracturas, facilitando la cicatrización de heridas o regulando procesos inflamatorios, entre otras aplicaciones. Y a modo de ejemplo, Llull cita el Ontaril, un medicamento basado en las células madre obtenidas del tejido adiposo, que está diseñado para el tratamiento de las fístulas perianales que pueden sufrir los pacientes con enfermedad de Crohn.

«Las células madre adultas –aclara este investigador– están localizadas en un individuo adulto y su función es la de sanear y mantener las funciones vitales. Por el contrario, las embrionarias son aquellas que forman parte de la masa celular interna de un embrión. Y aunque estas últimas tienen la maravillosa capacidad de organizar y desarrollar un ser humano completo, este poder puede convertirse en un problema cuando se introducen en un organismo ya desarrollado, porque estas células, por así decirlo, no se ‘pueden parar’ e intentan crear un organismo completo en un entorno equivocado. Además están los problemas éticos».

Las células madre derivadas de tejido adiposo se pueden obtener fácilmente a partir de un proceso no invasivo –como puede ser la liposucción– a diferencia de lo que sucede con las extraídas de la médula ósea. Además, la aplicación es autóloga (del propio paciente), por lo que podemos disponer de una fuente abundante para nosotros mismos sin problemas de rechazo, ni contaminación.

«Hay unas 800.000 células por centímetro cúbico de grasa –especifica el doctor Llull– y podemos obtener fácilmente tres litros de grasa y procesarlos en poco más de una hora. Para reconstruir una mama se necesitan entre 300 y 700 centímetros cúbicos. La tecnología STEM Center permite obtener células adultas con múltiples propiedades terapéuticas de una forma mínimamente invasiva y sin cicatrices evidentes».

El primer paso es realizar una liposucción, procedimiento que consiste en extraer la grasa del propio paciente, posteriormente ésta se divide en dos partes. Tras su tratamiento por separado (lavado, centrifugado…), de una se obtienen las células madre y de la otra, el material necesario para realizar el injerto. Finalmente las dos partes se mezclan y el resultado obtenido, rico en células madre, es lo que se inyecta a la persona que se somete a esta terapia. Según el cirujano plástico, estas células comienzan un proceso de separación inmediato, empezando a segregar colágeno para reconstruir el andamiaje de los tejidos. «Envían señales a los vasos nutricios circundantes para que crezcan hacia la zona lesionada y, al mismo tiempo, controlan la inflamación que la lesión ha producido».

Desde mediados de octubre la clínica USP Palmaplanas ha puesto en marcha STEM Center, un centro pionero que aplica esta técnica revolucionaria. El grupo científico encargado de este proyecto está formado por un equipo multidisciplinar de ingenieros, biólogos y cirujanos españoles y estadounidenses. De momento, solamente han realizado reconstrucciones de mama –de las 350 que se han llevado a cabo en el mundo, 30 han sido practicadas aquí–, pero están a punto de comenzar con nuevos tratamientos.

Entre los futuros proyectos, Llull destaca, la reparación de fracturas óseas y cartilaginosas, las lesiones tendinosas o los tratamientos a enfermos de SIDA; un grupo de pacientes al que debido a la medicación se le puede reabsorber la grasa subcutánea. El procedimiento sería similar y consistiría en realizar una pequeña cirugía laparoscópica para reconstruir los defectos faciales.

Este equipo fue noticia hace algunos meses por llevar a cabo la primera reconstrucción mamaria completa que se ha realizado a una enferma de cáncer con células madre procedentes de su propio tejido graso. A diferencia de otras técnicas en las que también se emplean células derivadas del tejido adiposo, la utilizada por este grupo precisa una gran cantidad de células. Por esta razón su quirófano está equipado con tecnología propia que permite el procesado de un volumen de más de un litro de tejido graso y produce, en menos de una hora, una cantidad de células que hasta ahora no puede generarse con ningún otro equipamiento.

Fuente: elmundo.es
 
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