Novedades
Loading...
cientificos-celulas-madre
celulas madre
cordon-umbilical-celulas-madre
avances-celulas-madre

Celulas madre medicamentos inteligentes

12:53
  • Varios grupos españoles investigan en terapias con células madre adultas
  • Podrán usarse para cerrar úlceras o heridas y en diversas enfermedades
Las células son como medicamentos vivos e inteligentes: poseen gran capacidad de solucionar distintos problemas, pero también son incontrolables e imprevisibles si no se sabe a la perfección lo que se está haciendo. En la actualidad, hay alrededor de 3.000 ensayos clínicos de terapia celular en el mundo, pero sólo unos 100 han alcanzado la fase 3, es decir, cuentan con un número significativo de pacientes. La mayor parte de ellos, además, pertenece al ámbito de la hematología, pionera en el uso de las células -concretamente las de la médula ósea- para tratar enfermedades, como la leucemia o los linfomas.

Fuera de este terreno, que en realidad lleva décadas de ventaja respecto a otras formas de terapia celular, los estudios que han alcanzado su fase final se pueden contar con los dedos de las manos. "En estos momentos, nadie ha terminado con éxito un ensayo en fase 3 con células madre que no sea de hematología. Pero éstos están consolidados desde hace mucho tiempo: la novedad está en las células no hematológicas, para tratar enfermedades no hematológicas", señala Damián García Olmo, director del grupo de Terapia Celular del Hospital La Paz, en Madrid.

Éstos son sólo algunos de los estudios que, con el exigible respeto a los protocolos científicos, están avanzando en España en el campo de la terapia celular, aplicable en un amplio abanico de trastornos y enfermedades. En unos casos está más avanzado, en otros se empieza ahora experimentar y, en ocasiones, ya se ha comenzado a tratar pacientes; pero todos ellos son significativos de hacia dónde se encamina el futuro del trasplante celular y de tejidos:

Enfermedades degenerativas
José María Moraleda, catedrático de Hematología en la Universidad de Murcia y coordinador de la Red de Terapia Celular, está trabajando en el Hospital Virgen de Arrixaca (Murcia) desde hace cinco años en un ensayo clínico para tratar la esclerosis lateral amiotrófica (Ela), la enfermedad degenerativa que padece el físico Stephen Hawking. "Hemos superado la fase de demostrar que las células, con el método que utilizamos, son seguras, y ahora estamos intentando demostrar su eficacia". La idea es inyectar estos 'medicamentos vivos' dentro de la médula espinal (el tejido neuronal que transmite los estímulos nerviosos), mediante distintos procedimientos y comprobar si las capacidades motoras de los pacientes mejoran. "La siguiente fase nos permitirá ver si el trasplante celular tiene algún efecto positivo", aventura este experto.

Por el momento, se ha observado en ratones de laboratorio con Ela esporádica (la variante más común de la enfermedad) que los ejemplares tratados con células sobreviven más tiempo y su proceso de parálisis avanza más lentamente. "La infusión de células protege a las neuronas motoras (encargadas del movimiento) para que sobrevivan más y mejor", señala Moraleda.

Reparar cicatrices
Damián García Olmo, jefe de Cirugía Colorrectal y director del grupo de Terapia Celular del Hospital La Paz, quiere usar los trasplantes de células para resolver uno de los grandes problemas de la cirugía: la cicatrización. Para ello, nada mejor que acudir a un caso extremo y ver si la terapia puede ayudar: "Elegimos como modelo la fístula perianal [un absceso que une el conducto anal a la piel exterior] porque es la que más difícilmente cicatriza, sobre todo en pacientes con la enfermedad de Crohn [inflamación intestinal provocada por un proceso autoinmune]", explica García Olmo. "Hemos tenido algunos problemas, hemos aprendido y creo que, de aquí a cuatro o cinco años, podremos tener resultados aplicables en cirugía", añade.

Otros estudios están probando procedimientos similares pero aplicados al infarto de miocardio, un tratamiento que también se podría beneficiar de la regeneración del tejido mediante células madre, explica García Olmo. "Y el tercer gran grupo de patologías es el del mundo de la traumatología y la ortopedia", relata este investigador. El procedimiento, con sus innumerables matices, recobecos y dificultades, es siempre el mismo: regenerar tejidos dañados mediante el implante de células con capacidad para diferenciarse y convertirse en la 'medicina' necesaria.

Reparar la córnea
El trasplante común de córnea, que consiste en extraer este tejido ocular a un donante cadáver e implantarlo en el paciente, es ya una práctica clínica consolidada. Sin embargo, a veces fracasa porque este tejido necesita renovarse cada día, por medio de un nicho de células madre denominado limbo. Si el limbo se encuentra en mal estado, la córnea deja de ser transparente y el paciente pierde la visión. Ana Sánchez, catedrática de Fisiología de la Universidad de Valladolid, y su grupo llevan una década trabajando con células madre, y en la actualidad están ya trasplantando células madre del propio paciente en el limbo de la córnea para que ésta pueda renovarse y evitar el mencionado problema.

"Si hay un ojo sano, cogemos una biopsia del limbo y lo cultivamos en el laboratorio sobre una membrana, que luego se coloca como si fuera un parche en el ojo. Se coloca una lentilla para que no se mueva, a los días se retira y las células quedan en el limbo", relata Sánchez. "Si el enfermo tiene dos ojos lesionados, hay que recurrir a un cadáver: las células son de otra persona y hay que usar inmunodepresores, pero, como el limbo está poco vascularizado, suele funcionar bien", explica. "Hemos hecho 30 pacientes con un 80% de éxito".

Reconstrucción mamaria
César Casado, jefe del servicio de Cirugía Plástica, Estética y Reparadora del Hospital La Paz de Madrid, trabaja con células grasas extraídas de la propia piel del paciente, mediante un proceso de succión y centrifugado. Una vez que se han separado las células del tejido adiposo, se pueden usar en distintos tratamientos plásticos que requieran reconstruir o aumentar regiones de la anatomía, incluido el rostro. "Tendría muchas posibilidades estéticas", indica este experto, quien aventura que "la reconstrucción mamaria del futuro [para pacientes que han superado un cáncer de mama] va a ir por ahí".

Las células de la grasa también podrían ser muy útiles para pacientes con atrofia facial, ya sea congénita o adquirida. Una ventaja fundamental de este sistema es la rapidez, ya que la grasa se infiltra en cuestión de horas. Además, "no es agresivo porque son células del propio paciente", asegura Casado, aunque admite que se necesita más experiencia para controlar el grado de absorción e implantación de las células.

Cultivar la piel
El equipo del doctor Casado también trabaja en el cultivo de piel en el laboratorio, para tratar a pacientes que han sufrido accidentes o quemaduras. El proceso, "laborioso y muy caro", consiste en extraer unos centímetros de piel sana del paciente, que se puede obtener de la espalda u otras zonas que no hayan sido afectadas, y después cultivar este tejido en el laboratorio para multiplicar su tamaño. La piel, que también puede extraerse de un donante cadáver, se procesa en una suerte de malla con cuchillas, y una vez que se ha producido la cantidad necesaria se puede implantar en el paciente para reparar distintos daños.

Ana Sánchez y su equipo vallisoletano también trabajan en proyectos para regenerar la piel, así como en el diseño de prótesis de hueso y cartílago. Esta última sería aplicable en cirugía plástica y maxilofacial, para reponer la nariz o el pabellón auricular, por ejemplo, en pacientes que han sido víctimas de tumores o accidentes. "Hacemos una matriz con células del propio paciente y se pueden moldear. Si la hago en un molde de oreja, me queda una oreja", comenta esta doctora. Por el momento, estos proyectos se encuentran en fase experimental, aún con animales. La infusión de cartílago en la rodillas, útil en lesiones deportivas y otra clase de dolencias, se está probando con ovejas, y ya tienen preparado un pequeño pabellón auricular, diseñado por un dentista, que intentarán implantar en ratas de laboratorio.

Fuente: elmundo.es
 
Ver más / ver menos