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Celulas Madre para tratar impotencia masculina

22:17
Avances científicos con células madre

Investigadores han descubierto que la células madre (procedente de la grasa) podrían ayudar a mejorar el efecto terapéutico de los injertos utilizados para la reconstrucción del pene quirúrgico, según sugiere un estudio que se publica en The Proceedings of the National Academy of Sciences, algo que abre la posibilidad para un tratamiento para la disfunción eréctil.

Lo anterior, es lo que se deduce de un experimento de vanguardia realizado en ratas, que ha ensayado con éxito el uso de células madre en un implante quirúrgico.

En el ensayo, la intervención resultó más eficaz que los injertos convencionales y permitió superar algunas complicaciones como la disminución de longitud del órgano sexual masculino. La investigación se acaba de publicar en la última edición de 'Proceedings of the National Academy of Sciences' ('PNAS').
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La llamada enfermedad de Peyronie afecta al 3%-10% de los hombres, sobre todo a partir de los 40 años. Aunque también puede darse en la población joven menor de 30. Se trata de diversas deformidades en el pene originadas por fibrosis (falta de elasticidad) y contracción de la túnica albugínea, que forma parte del cuerpo cavernoso del pene. Como consecuencia  de esta alteración, se genera un acortamiento y curvatura del pene y se asocia con disfunción eréctil en un elevado porcentaje de los afectados.

Juan Ignacio Martínez Salamanca, urólogo del área de Medicina Sexual en el Hospital Universitario Puerta de Hierro-Majadahonda (Madrid) explicó al respecto: "En las primeras fases de la enfermedad, que no siempre están asociadas al dolor, se puede aplicar un tratamiento médico muy variado, desde antiinflamatorios, vitamina E, tamoxifeno, aparatos de tracción del pene, etc.". Además agregó:  "No se puede operar hasta que la curvatura no se mantiene estable un mínimo de seis meses".

Si la curvatura es menor de 45 grados, "se hace una aplicatura, es decir, el lado más largo se acorta". Si, por el contrario, es mayor de los 45 grados, "se aconseja la cirugía con parche, para ampliar la zona más corta".

Como argumenta el especialista español sobre el artículo científico, los parches usados son injertos autólogos (de diferentes tejidos del propio afectado como la vaginal testicular, vena safena o mucosa bucal) o xenoinjertos (del pericardio bovino, de la submucosa del intestino delgado porcino o de la matriz dérmica acelular porcina).

El principal problema de esta intervención es que, con frecuencia, el resultado no es el esperado. "Sólo recomendamos esta intervención cuando la curvatura le impide al paciente la penetración. Si no, mi consejo es que no se opere, por las posibles secuelas que puedan producirse", señala el experto.

El trabajo publicado que ha sido publicado en 'PNAS', dirigido por Wayne Hellstrom "es muy bueno y viene de un grupo con gran experiencia", explica el especialista del Hospital Puerta de Hierro. "Podría ayudar a mejorar la viabilidad del injerto y, por lo tanto, los resultados de la reconstrucción, aunque hay que tomarlo con precaución. El estudio está hecho en ratas, no en humanos".

Como fue el ensayo

El especialista Wayne Hellstrom llevó a cabo una intervención clásica en un grupo de ratas a las que implantó un injerto de la submucosa del intestino delgado de cerdos con el propósito de reparar su pene. En otro grupo de roedores hizo la misma operación con la diferencia de que el injerto, que era el mismo tejido que el anterior, tenía células madre derivadas del tejido adiposo (la grasa) de ratas.

Ocho semanas después de la implantación, los investigadores pudieron evaluar la función eréctil de las ratas y pudieron ver una mejor respuesta en las ratas que habían sido tratadas con células madre, en comparación con las que sólo habían recibido el tejido porcino. Los injertos también aumentaron el tamaño de la circunferencia de los penes, tanto en estado eréctil como flácidos.

El análisis bioquímico mostró que las células madre contribuyeron a la restauración de los tejidos eréctiles mejorando la circulación sanguínea, la contractibilidad y la producción de óxido nítrico, que ayuda a sostener la erección.

Los autores de esta investigación comentaron que "Esta técnica acelera la recuperación de la túnica albugínea y el tejido subyacente de los cuerpos cavernosos al inhibir la fibrosis y mejorar la angiogénesis (formación de nuevos vasos sanguíneos)", 

La conclusión de los científicos es que los injertos con células madre procedentes de la grasa "pueden utilizarse con éxito para la reconstrucción de la túnica albugínea y pueden restaurar la función eréctil". El trabajo, en cualquier caso, está realizado en ratones y debe considerarse por el momento una terapia experimental.

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